Una nueva visión de la Conciencia

Si acudimos a la literatura psicoanalítica de Freud vemos que su aportación al campo del conocimiento fue su concepto del inconsciente personal. Con esta palabra Freud hizo alusión a esos aspectos de nuestra experiencia personal, aspectos dolorosos para nuestra conciencia del yo que no nos permitimos integrar y que reprimimos en el subconsciente. Su aportación creó la idea de que dentro de nuestra mente existe un cajón oscuro lleno de recuerdos indeseados y dolorosos.


Carl Jung amplió la visión del inconsciente al abrirnos hacia una visión más amplia y evolutiva del alma humana e introdujo el término de inconsciente colectivo para hacer alusión a esos aspectos de nuestra historia como humanidad que compartimos por el simple hecho de ser parte todos de una misma raza. El inconsciente colectivo abrió este cajón y lo puso más que dentro de nuestra mente encima de nuestras cabezas, como un manto, una red global de comunicación y de conexión de la conciencia de toda la humanidad. Carl Jung fue el primero en ampliar la visión psicoanalítica hacia un campo mayor de conciencia que nos unía como raza, como especie, como humanidad. Él habló que además del dominio del cuerpo físico existen otros tres dominios. El dominio del cuerpo vital (cuerpo vital-energético), el dominio del pensamiento (cuerpo mental, significados), el dominio del sentimiento y el dominio de la intuición (arquetipos). A estos últimos aspectos él llamó supramentales.

 

Rolando Toro aportó un nuevo concepto de inconsciente al hablarnos del inconsciente vital. Según Rolando el inconsciente vital es la fuerza única de vida que compartimos con toda la creación y sus distintas manifestaciones. Es el aspecto más sutil que nos comunica directamente con toda la creación. Este inconsciente vital busca expresarse a través de nuestros instintos y las distintas dimensiones de nuestra conciencia y abarca el inconsciente personal y el colectivo, trascendiéndolos y conectándonos directamente con el cosmos. Este concepto ayuda a divinizar nuestra experiencia humana al introducir la visión de que existe una fuerza de vida mayor que nos anima y que nos permite comunicarnos con el misterio de la existencia.


Finalmente llega la física cuántica y revoluciona la visión de la conciencia y del inconsciente al decir que, desde los últimos descubrimientos y aplicaciones de la física cuántica el inconsciente no existe como tal. Lo voy a explicar un poco más.

 

Según la física cuántica vivimos y existimos en un campo mayor de Conciencia que ellos denominan Conciencia cuántica. Esta Conciencia con mayúscula es el principio causal descendente que está detrás de todas las causalidades. ¿Esto qué quiere decir? Según los físicos cuánticos esta Conciencia es lo que comúnmente hemos llamado Dios o simplemente Vida. Es un organismo vivo, profundamente creativo e inteligente que está a la base de todo lo que ocurre y de todo lo que existe. Es la Luz que está detrás de la Luz. ¿Encuentras cierto paralelismo con el inconsciente vital de Rolando? Según la nueva ciencia todo lo que existe participa y es contenido dentro de un campo mayor de energía sutil que es la Conciencia y esta Conciencia es la responsable de todo proceso creativo. Lo que comúnmente hemos llamado inconsciente no es más que la negación de la existencia de este campo mayor. ¿Entonces? El Dr. Goswani dice muy elocuentemente que si Freud resucitara y descubriera estos nuevos avances rectificaría su visión del inconsciente y lo llamaría ignorancia.


Si vamos al inglés encontramos que existe una diferencia sustancial entre la palabra conciencia y consciencia. Conciencia se escribe awarness que viene de awake, despertar y se utiliza para hablar de la conciencia como estado de atención plena y abierta (-lo hice con conciencia). En cambio consciencia se escribe consciouness y hace referencia al conocimiento, al darse cuenta (tomé consciencia de lo que me pasaba). Esto nos lleva a diferenciar lo que es conciencia de consciencia.

 

La Conciencia con mayúscula lo es TODO. La conciencia con minúscula es un patrón organizado concreto de esa Conciencia mayor. Y la consciencia con s es la apertura de la conciencia del yo a la aceptación de la existencia de ese Yo mayor que somos. Cuando no abrimos esta consciencia decimos que somos inconscientes o en esta nueva acepción, ignorantes ¿Te liaste? Es más sencillo de lo que parece.


La consciencia hace referencia a ese aspecto cognitivo del ser humano que se da cuenta del campo mayor de Conciencia en el que existe. Cuando un individuo se da cuenta de que es mucho más de lo que cree ser decimos entonces que se ha vuelto más consciente. Pero la conciencia existe ya, siempre ha estado ahí. 

 

Por Conciencia en mayúscula entendemos el campo mayor de sabiduría en el que existimos. Es lo que a lo largo de la historia hemos quedado en llamar Dios. Esta Conciencia es el principio causal descendente de todas las causalidades que vivimos en el día a día, tanto en el macromundo como en el micromundo. Es como un gran organismo vivo del que formamos parte, el aspecto eterno e infinito que todo lo mueve. Esta Conciencia que se auto-observaba así misma decidió dividirse en dos, en el observador y lo observado y comenzó un proceso creativo de auto-observación donde esta Conciencia única podía experimentarse así misma. Este principio "científico" procedente de la física cuántica viene a decir lo mismo que el Taoismo de Lao Tse al hablar del Tao como el uno y el yin y el yang como la división creativa de ese Tao único. 

 

Resumiendo esto en una sencilla frase podemos decir que 

"tanto tú como yo somos UNO".

 

La manera en que esta Conciencia ha dado lugar a todas las cosas es terreno amplio para experimentar. Quizás la experiencia mística sea la experiencia más poderosa que nos puede abrir a esta revelación. Y es precisamente la que propicia Acuario y el arte del asesoramiento intuitivo. En la experiencia mística, experiencia transformacional donde las haya, ocurre que el ego o nuestra consciencia cognitiva desaparece y se funde con la Conciencia mayor que nos contiene. La experiencia de sentirte una parte indisoluble del TODO hace que tomes consciencia, con "s", de la conciencia mayor que eres. Y en ese nivel de conciencia total el alma se funde con la Conciencia Universal o como diría John Hagelin, con el Campo Unificado de Conciencia. En esta experiencia el observador y lo observado se vuelven UNO. Y lo que fluye es puro AMOR en ACCIÓN. Pero demos un paso más.

 

¿Cómo se aplica esto en nuestra vida?

 

La manera en que la Conciencia se fué condensando para dar lugar a todas las cosas es una cuestión fundamentalmente vibracional. Desde el estado de unidad al estado de diversidad hay una amplia gama de estadíos de la conciencia, de capas condensadas de energía que vibran a distintas frecuencias y cuya matriz geométrica, de sonido y de luz da lugar a todas las cosas. La materia también es energía que vibra a una frecuencia determinada. Con fines didácticos nosotros hemos clasificado la conciencia humana en tres niveles.

 

  • La conciencia somática o primitiva (cuerpo físico y emocional)

Este nivel de conciencia lo compartimos con los animales y las plantas. Es lo que Rolando Toro llamó inconsciente vital y es el sustrato donde estaría también el inconsciente personal de Freud y el subconsciente. Este nivel de conciencia somática se rige por las leyes físicas y biológicas de nuestra realidad tridimensional aunque se comunica indisolublemente y constantemente con la Conciencia mayor multidimensional o campo unificado, siendo sensible y susceptible a los cambios vibracionales y energéticos del Campo Unificado. 

 

  • La conciencia cognitiva o del yo (cuerpo mental)

Éste nivel de conciencia fue el que desarrolló Freud en su teoría psicoanalítica. El distinguió en este nivel el nivel consciente, el nivel subconsciente y el nivel inconsciente. Aunque este nivel de conciencia está sujeta a las leyes mentales y psicológicas, también es sensible y susceptible de cambios al estar en contacto y en comunicación constante con el campo unificado de Conciencia.

 

  • La conciencia de campo o intuitiva (cuerpo sutil y energético o cuerpo espiritual)

Este nivel de conciencia sería similar al de inconsciente colectivo de Carl Jung y supondría un salto dimensional en nuestra percepción hacia los niveles supramentales. Este nivel es el que se comunica directamente con el campo mayor de Conciencia y al que podemos acceder conscientemente a través de técnicas de trance intuitivo.

 

La Conciencia con mayúscula fluye constántemente a través de estos tres niveles  que representan nuestra triple naturaleza humana. La conciencia somática hace alusión a nuestra naturaleza animal. La conciencia cognitiva o del yo a nuestra naturaleza humana propiamente dicha y la conciencia de campo o intuitiva a nuestra naturaleza divina, la que conecta con el campo mayor de Conciencia o Dios.

 

Gráficamente podríamos representarla así:

 

En el centro de este gráfico se encontraría la puerta de integración entre los dos aspectos de nuestra identidad, el ego y el alma. Es el santuario del centro donde los dos aspectos tienen la oportunidad de encontrarse. Anatómicamente y energéticamente este lugar está ubicado en el centro de nuestro corazón y supone un punto de integración entre los aspectos finitos de nuestra identidad (ego, cuerpo físico) y los aspectos infinitos y multidimensionales de nuestra conciencia más profunda (alma, Ser).

 

¿Qué sería entonces el inconsciente y el subconsciente?


Para responder a esta pregunta podemos ver todo lo dicho desde un prisma aún más sencillo. Éste es la visión de la energía.

 

Si hemos dicho que la Conciencia es un organismo mayor vivo que todo lo contiene, que es la luz detrás de la luz y que esta luz se va condensando en patrones geométricos cada vez más complejos que da lugar a todas la formas, tanto las formas físicas como las formas de pensamiento, es más fácil entender lo que es el inconsciente y el subconsciente. Todo es energía, desde un pensamiento a una emoción pasando por la tabla de planchar, todo es energía que vibra a una frecuencia determinada. Cuanta mayor es la frecuencia a la que vibra la energía podemos decir que estamos más cerca de Dios. ¿Y cuál es la energía que vibra a la frecuencia de Dios? El amor.


Jesús decía que Dios es amor y que Dios está en todas partes. Desde la ciencia de la conciencia Jesús diría que Dios es Conciencia, que la Conciencia es amor y que el amor está en todas partes. Yo siempre digo que lo que mantiene unida a toda la existencia no son fuerzas electromagnéticas fuertes ni débiles sino el amor como cualidad divina. Y el amor es la energía de mayor vibración y la que más información transmite.


Si vamos descendiendo desde la vibración del amor hacia abajo vamos encontrando diferentes configuraciones de la energía. La energía va variando su vibración, va disminuyéndo y generando distintas realidades dimensionales. Sí, existen más dimensiones de existencia, en torno a 12-15 dimensiones. En cada una de estas dimensiones la energía se condensa en patrones de conciencia determinados dando lugar a distintos estados evolutivos de existencia. No son en realidad mejores ni peores sino distintos. El plano físico es uno. El plano álmico es otro. El plano angélico otro…y así sucesivamente hasta llegar al UNO, a la Conciencia, a Dios. La materia es quizás el estado de mínima vibración de esta energía. Por eso está sujeto a un cambio constante porque al ser tan lento el proceso vibratorio de la energía era necesario introducir el elemento muerte-nacimiento dentro de la materia. Y esto aportó a la materia el elemento miedo.

 

El miedo fundamental que compartimos todos los seres humanos es el miedo a desaparecer. Este miedo sólo existe en el aspecto finito de nuestra identidad, es decir, en el nivel del ego y del cuerpo asociado al ego. Al nivel del alma, como está conectado con lo divino, no existe ese miedo. Lo único que existe en este nivel es el amor. A-mor viene de a=negación, mor=muerte. Es decir, Amor significa no-muerte, eternidad.


Las emociones tienen una vibración que van desde el miedo al amor. El miedo, asociado a la materia y la supervivencia es la emoción que más bajo vibra. Todas las emociones asociadas al miedo como la ira, la culpa, la rabia,… forman el contenido de lo que llamamos el subconsciente y encuentran su sustrato físico y energético en el cuerpo emocional y en el cuerpo físico. Esto sería el subconsciente, un espacio lleno de energía más densa generada por experiencias personales pasadas o incluso por experiencias de vidas pasadas, heridas energéticas que el alma trae encarnación tras encarnación, heridas generadas por la humanidad en su conjunto a lo largo de la historia (el inconsciente colectivo de Jung) para transformarla en pura luz, en amor.


El inconsciente desde este punto de vista haría referencia a la Conciencia. Algunos llaman a este inconsciente el inconsciente creativo porque es el aspecto de nuestra consciencia que puede abrirse más allá de todo límite y conectar directamente con esas otras dimensiones de conciencia más creativas y sutiles. Para nosotros no existe el inconsciente como tal. Sólo existe la Conciencia.


Con todo esto vamos a explorar la Identidad humana desde estos dos grandes polos.

 

Modelo relacional de la identidad humana
Modelo relacional de la identidad humana

Encontramos dos ejes en este gráfico. En el eje horizontal encontramos la identidad humana pulsante entre sus dos polos, el ego o conciencia del yo y el alma o conciencia total. En medio se encuentra la sombra, el contenido emocionalmente denso asociado al ego que tiene que ver con su experiencia pasada, con su historia de drama y con la historia de toda la humanidad.

 

El eje vertical representa la evolución del potencial humano. En la base se encuentra las respuestas más primitivas de nuestra naturaleza animal, representada por los instintos, el código genético y el potencial de desarrollo inherente al ser humano. Este nivel más animal se caracteriza por estar próximo al miedo saludable, el que nos ayuda a sobrevivir. El extremo superior representa el aspecto divino del ser humano, totalmente anclado al amor, a la sabiduría (omnisciencia) y a la intuición como canal de comunicación con esa realidad mayor en la que vivimos.


En la base de este eje estaría el potencial humano genético. Este concepto alude al conjunto de potencialidades heredadas genéticamente por cada individuo y que están incluidos en el DNA, presente en los cromosomas humanos. Este DNA no sólo contiene información para la vida física sino que también posee información energética procedente de nuestra experiencia como almas y que están codificados en sus genes y mini-genes. Muchos están inactivados, otros se activan ante determinadas características de nuestro ambiente y otros se activan de manera sincrónica con el flujo de energías procedentes del centro de nuestra galaxia.


La ciencia aún no ha logrado descifrar salvo una pequeña parte de la información presente en nuestro DNA. Pero si sabe cómo influye el ambiente en la expresión del potencial genético aquí presente.


El potencial humano requiere de condiciones propicias para su expresión. El conjunto de condiciones ambientales, las primeras experiencias vividas durante los 7 primeros años de existencia marcan en gran medida la expresión de este potencial en la vida adulta. El vivir en un ambiente pobre en ecofactores (factores ambientales) hace difícil la expresión plena del potencial humano. Nuestra sociedad y nuestra cultura ha sido responsable de aportar un ambiente nada propicio para esta expresión.


En el gráfico vemos que la sombra está puesta en medio, justo entre el alma y el ego. La creación y los contenidos de esta sombra dependen en gran medida de dos factores:

 

  • Las lecciones que cada alma ha traído consigo para aflorarlas a la conciencia del ego para cumplir su propio proceso evolutivo.


  • La sombra creada en esta propia experiencia de vida al interactuar con el ambiente.

 

Esta sombra es la que nos separa de nuestra divinidad y también es la bendición de todo proceso de evolución consciente.


Cuando atravesamos esta sombra nos hacemos conscientes. ¿Qué significa esto? Que a nivel del ego tomamos consciencia de nuestra verdadera identidad, identidad que abarca e incluye el otro lado del espejo, esto es, el alma. Como decía el poeta místico Yalal ad-Din Muhammad Rumi


“Ahí afuera, más allá de ideas de bien o mal, hay un lugar
Nos vemos ahí.
Cuando el alma yace sobre la yerba
El mundo está demasiado lleno para hablar de él
Las ideas, el lenguaje, incluso la frase 'cada uno'
No tienen sentido.”

 

Los espacios Acuario y el asesoramiento intuitivo, a través de su metodología vivencial y de trance permite e integra ambos aspectos de nuestra identidad, incluyendo la sombra. Al entrar en estado de presencia nos permitimos entrar en el eje vertical del gráfico, en el aquí y ahora, permitiendo así la expresión del potencial genético humano-divino, despertando los recursos infinitamente creativos presentes en el lado del alma (Conciencia total) y trayéndolos a la conciencia del yo, generando un proceso de transformación profundo e integral.

 

En este proceso surge la emoción como energía alquimizadora que permite la disolución y transformación de la sombra.

 

 

Continúa...  

 

 

 

 

 



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