Algo sobre mí
"Es muy fácil comprender mis palabras
y muy fácil ponerlas en práctica.
Pero nadie en el mundo consigue comprenderlas,
ni nadie las lleva a la práctica.
Mis palabras tienen un orígen.
Mis actos siguen un modelo.
Como nadie los conoce,
tampoco nadie me comprende a mí.
Lo que me otorga valor
es que tan pocos me comprendan.
El sabio que anda vestido en harapos
lleva una joya en su corazón."
Lao Tse
Muchas personas que me conocen o me escuchan por los medios se sorprenden de la edad que tengo y de la forma en la que hablo. Dicen que mis palabras rebosan sabiduría, que al escucharme se relajan y acceden a lugares profundos de su interior que tenían olvidado.
Hablar de mí se me torna un tanto desafiante pues si algo me ha pasado en estos 32 años de vida tan intensos es la de quitarme cada vez más etiquetas con las que identificarme. Y es que mi paso por la tierra hasta ahora está siendo más un proceso de quitar que de poner. ¿Quién soy yo? Podría decir sencillamente que yo soy tú. O como dice una de mis canciones, “soy el árbol, soy la flor, soy el amigo que precisas”. Soy una nota más de la sinfonía del universo, una parte individualizada del todo, un universo en si mismo, una gota de lluvia en el mar de la vida.
La respuesta a esta famosa pregunta me vino hace cosa de 6 años. Por ese tiempo me había llenado de etiquetas para definirme. Era fisioterapeuta, era terapeuta manual, era profesor de universidad, era empresario, era novio, era hijo, era amigo, era erudito, era estudioso, era estudiante de psicología, era creativo, era cantautor, era médico del alma… Y lo que me pasó fue que de una manera un tanto traumática y dolorosa me fui dando cuenta que no era nada de eso. Más allá de esas etiquetas había un sentir profundo que era la base de mi auténtica y genuina identidad. Y no fue sino a través de un proceso muy doloroso de despertar espiritual que me di cuenta que yo era parte de TODO el Universo.
Durante ese proceso que duró más o menos 1 año me fui quitando etiquetas. Dejé de ser profesor de universidad, de ser empresario, de ser estudiante de psicología, dejé de ser novio de nadie, de ser hijo de nadie, de ser erudito de nada… y me rendí a un proceso muy profundo de conexión con mi alma. El miedo a la pérdida de identidad forma parte de un proceso de integración existencial que requiere de mucha confianza y de fe. El atreverse a ir más allá del ego, de la personalidad, de la sombra asociada al ego es un proceso tremendamente transformador que requiere de mucho valor y coraje a la vez que amor y ternura para con uno mismo. En ese momento de mi vida lo había perdido todo y eso me hundió en la más profunda y regeneradora de las tristezas. Suele ocurrir que cuando peor son las circunstancias de nuestra vida más probabilidades tenemos de que se manifieste nuestro poder interior. Y así fue que sosteniendo esos intensos meses de llanto, de pérdida, de desolación, de soledad, de desconsuelo…fue emergiendo desde el fondo de mi corazón una nueva voz, una nueva luz muy brillante y amorosa que comenzó a llenarme totalmente.
A partir de ese momento, que llamo la noche oscura del alma, la vida se me tornó distinta pero no porque lo externo cambiara de alguna manera, lo que había cambiado era mi interior. Comencé a sentir mucho, tanto que tenía que refugiarme en gran medida de ambientes ruidoso o caóticos. Mi cuerpo cambió así como mis paisajes internos. Mi mente se tornó silenciosa y yo, que nunca había explorado la meditación comencé a vivir como en un constante estado de presencia silenciosa. El miedo desapareció. Y cuando el miedo desaparece el amor se hace presente. Porque si algo somos dentro de nosotros es amor. En las consultas de terapia manual que daba comenzaron a ocurrirme cosas asombrosas. La gente se sentaba en mi despacho y al preguntarles en qué podía ayudarlas comenzaban a llorar profundamente sin esperarlo. Algo pasaba entre nosotros que la gente entraba de manera automática en un profundo proceso de sanación. Incluso cuando les ponía la mano encima lo único que me surgía era un amor incondicional hacia ellos. Y en muchos casos eso los curaba para siempre.
Comencé a recordar muchas cosas, no sólo de cuando era niño sino de mi origen como alma. Mis sentidos intuitivos se despertaron y comencé a tener experiencias de conexión con mis guías, con los ángeles y entidades luminosas y amorosas que me decían cosas ricas, cosas muy sabrosas y sobre todo me decían que ellos también eran Yo. Mi inspiración, mi creatividad y mi capacidad de percibir más allá de los sentidos físicos se despertaron. Nunca más me he vuelto a sentir solo.
La experiencia del flujo es una experiencia que nos viene cuando abrimos la puerta de nuestro corazón. Abrir el corazón es quizás la mejor experiencia que podemos tener en vida porque nos permite sentir y experimentar la ausencia de muerte. No existe la muerte como tal, sólo existe el cambio de estado. A esta experiencia de abrir el corazón la he llamado de “sufrimiento eficiente”.
Esto que me pasó a mi sé que le ha pasado a un montón de gente alrededor del mundo. Somos un grupo de almas viejas que aceptamos el reto de volver al planeta tierra para asistir e integrar dentro de nosotros un nuevo estado vibratorio de conciencia y así poder contagiar y expandir esta nueva vibración a través de nuestra propia presencia. De hecho lo que continuó en mi proceso fue un intenso flujo de experiencias que activaron aún más mis recuerdos. Comenzaron a venir hacia mi libros que confirmaban mi experiencia. Comencé a recibir información multidimensional relacionada con este cambio de conciencia que estamos viviendo todos. Visité Perú, la nueva tierra prometida y pulmón espiritual del planeta para esta nueva era. Y fue tan potente la experiencia, la conexión, la comunicación que todos los años vuelvo a esas tierras para alinearme y para compartir este nuevo saber que está ya disponible para la humanidad y que he llamado el “Saber de Acuario”.
En ese nuevo estado de conciencia que me acaeció no podía seguir haciendo lo mismo que había estado haciendo anteriormente. De una percepción dual de la vida pasé a una percepción unitaria de la vida. Y tratar de hacer lo mismo que estaba haciendo en el mundo dual me generaba profundo dolor. La psicología académica me había decepcionado mucho. La medicina, la fisioterapia también me dejó de interesar. Había estado años estudiando la enfermedad, el sufrimiento y el dolor. Y es un hecho que en lo que te enfocas es lo que creas. Nuestra percepción de la salud ha estado enfocada siempre a la enfermedad y eso simplemente genera más enfermedad. Como lo que me pasó fue que me sané totalmente dejé de creer en la enfermedad como tal. La enfermedad es simplemente un proceso creativo que ocurre en la inconsciencia. Cuando surge la conciencia en ti la salud se torna como lo normal y la enfermedad se convierte en algo del pasado. Y de hecho no he vuelto a enfermar desde entonces. Tampoco tengo frío o calor. Es tanto lo que podemos conseguir desde la CONCIENCIA...
El hecho de vivir no requiere de conocimiento sino de sensibilidad. Y pidiendo guía y estando alerta, la vida me fue poniendo un nuevo horizonte para mi. Conocí la Biodanza de Rolando Toro, la respiración consciente, el silencio, la creatividad, la sanación a distancia, la mirada abierta, la Medicina del Alma…Rescaté información de mis vidas pasadas, leí autores que confirmaron mi sentir como Eckhart Tolle, James Redfield, Amit Goswami, John Hagelin, Carl Jung... y todo eso junto fue integrándose y cuajando dentro de mi. En un retiro con mi mentor EricRolf pedí a mis guías que me mostraran el nombre con el que me presentaría a partir de ahora y que concretaría mi servicio. Y lo que me vino fue ASESORAMIENTO INTUITIVO. Me gustó. Simplemente me gustó. Y ahí comenzó una nueva etapa de mi vida.
Ahora puedo decir que Yo soy lo que yo soy, una vibración más dentro de un TODO integrado trascendente e inmanente a la vez. Soy UNO, ya no soy dos. Soy silencio y amor en acción. Soy tú, soy él, soy nosotros. Y mi tarea en la tierra no es más que ayudar a los demás a ingresar en esa única experiencia de amor y de conexión profunda con la VIDA.
La Escuela Acuario y el arte del asesoramiento intuitivo son una manera de compartir este saber que he ingresado a través de mi propia experiencia. Utilizar la palabra para expresar el sentir profundo y único que nos conecta a todos es para mi un regalo. Pero más allá de la palabra está la revelación. Y la intuición es el canal sensitivo principal para acceder a esta fuente de conocimiento verdadero que nos conecta como almas a la red única de vida que fluye a través de TODO. Mis guías me comunicaron que parte de mi tarea era la de ayudar a integrar lo espiritual y sutil en lo material y cotidiano. Me comunicaron que mi misión era la de ayudar a los otros a conectar con su ser esencial y a agudizar, como consecuencia de este proceso, sus sentidos intuitivos más profundo y elevados para garantizar la construcción de una nueva tierra. Este plan es el plan más antiguo de la humanidad, el de crear el "cielo en la tierra".
La intuición es quizás mi especialidad. Y el asesoramiento intuitivo facilita este tránsito, esta conexión con lo esencial atravesando e integrando la sombra que portamos en nuestro interior. La única manera de saber lo que es la luz y el amor profundo es experimentando y atravesando lo que no es luz ni amor, esto es, la sombra y el miedo.
Si has llegado hasta aquí leyendo sobre mí te doy las gracias. Para mí es un honor compartir mi experiencia y hacerte sentir que tú también eres YO.
Con todo mi amor.
Jorge Santana
http://tuasesorintuitivo.wordpress.com
"La intuición es un don sagrado
y la razón su fiel sirviente.
Hemos creado una sociedad que
honra al sirviente y ha olvidado
el don." Albert Eintein
