El Saber de Acuario
Con el nombre el saber de Acuario apuntamos a un saber vibracional, intuitivo, integrador y sensible que surge de la experiencia transformacional de conexión con la VIDA. Es un saber que está más allá de las palabras que utilizamos para definir conceptos e ideas. Es un saber integrador que surge de la experiencia mística más profunda, de alinearte con el Cosmos, con la existencia, con el nuevo Mundo que ya está aquí.
Hay muchos autores, pensadores, científicos y maestros que hablan, desde su propio prisma, de este saber. Por nombrar algunos está el maestro Eckhart Tolle, el autor James Redfield, los científicos y pensadores Amit Goswami y John Hagelin, el maestro Eric Rolf, el autor Gregg Braden, la antropóloga Noemi Paymal, el científico y filósofo Nassim Haramein, el Dr. Carvajal...y la lista sigue. Todos ellos son estandartes para el nuevo mundo, ayudando desde sus artes personales a aportar una nueva luz que alimente y nos ayude a salir de la insistente tiniebla que nubla el auténtico conocimiento.
El Saber de Acuario tiene que ver con el AMOR. Y el AMOR, más que una palabra es una experiencia que nos une con la esencia de la vida, con la unión con Dios, con el Campo Unificado de Conciencia.
El mundo está convulsionando durante este tiempo de transición de eras. Mientras los nuevos paradigmas propios de Acuario se siguen estableciendo, individualmente sobre todo y grupalmente en algunos casos, los viejos paradigmas se resisten a soltar el poder y la evidencia de su decaimiento. Pero tiene que ser así. El caos y la armonía son dos aspectos necesarios en todo proceso de cambio y transformación. Estamos en la transición a una nueva ERA.
El saber de Acuario se resume en una premisa básica; sentir para saber. La humanidad en su conjunto y el planeta tierra están sujetos a ciclos astrológicos mayores cuya duración es de unos 2160 años y que se desprenden del fenómeno llamado precesión de los equinoccios. Esta precesión se deriva de los cambios en el movimiento de la tierra respecto a su eje y el signo zodiacal que está detrás del sol, que va apuntando a las distintas constelaciones en sentido retrógrado y que viene acompañada de cambios en la estructura social, política, científica, cultural y religiosa de la humanidad. Son períodos que marcan la manera de relacionarse el ser humano con el cosmos, siguiendo el principio hermético de analogía “lo que es arriba es abajo”.
Es difícil predecir con exactitud la fecha en la que salimos de una era y entramos en la siguiente. Esto es debido a la diferencia en el tamaño de las distintas constelaciones. Hay algunos astrólogos que dicen que la Era de Acuario comenzó a finales de 1950. Otros en cambio predicen que entraremos en la era de Acuario en el año 2160. Personalmente siento que la Era de Acuario ya ha comenzado a sentirse, sobre todo desde hace unos 35 años pero necesitará casi un siglo más para instaurarse definitivamente. Lo que sí está claro es que este cambio de eras no se producirá de manera abrupta sino solapada. En la transición de una era a otra se producen situaciones de caos como consecuencia de la acumulación de la nueva energía de la nueva era con la vieja energía de la era anterior. Estas situaciones de caos generan una cantidad de energía creativa que facilita la emergencia de nuevos desarrollos culturales, sociales y políticos a la vez que destruye lo anterior.
La era precedente a la de Acuario es la era de piscis que comenzó en el año 0 con la llegada de Jesús de Nazaret y que tiene como símbolo dos peces. Esta era se caracterizó por una búsqueda incesante de la sabiduría y del conocimiento a través de la práctica espiritual formal (cristianismo, religiones monoteístas…) y del desarrollo científico. El símbolo de los peces hace referencia a esta inmersión por las profundidades del conocimiento. La creencia se convirtió en la base fundamental de esta era dando lugar a las distintas religiones, a los distintos maestros y gurúes y a los inmensos avances científicos y tecnológicos del momento. Sin embargo obvió el elemento agua en el que navegan los peces como metáfora universal de las emociones y como medio de alcanzar la armonía y el equilibrio entre la ciencia y la espiritualidad lo que nos ha llevado a sucumbir de manera irracional a la arbitrariedad de las emociones más elevadas y las más toscas, al sentimentalismo, perdiendo así la comprensión y el entendimiento integral.
La era de Acuario en cambio se caracteriza por el acceso individual del ser humano a ese saber científico-espiritual. Viene representado por el aguador que reparte por doquier la sabiduría y el conocimiento que nace del sentir. Si la era de piscis se podía resumir en “creer para saber” en la era de Acuario es “sentir para Saber”. Es una era de iluminación y de sabiduría en la que el ser humano adquiere la capacidad de comunicarse directamente con el ámbito divino. Esto hace de esta era una era de de individualismo pero no un individualismo agresivo como en la era de Leo sino un individualismo afectivo. Tal como dice Sir Aurobindo, el nuevo ser humano integrado alcanza el grado de individuación, convirtiéndose en una expresión de lo divino, conteniendo en su interior a todo el Universo y permitiendo su expresión. El ser humano de Acuario es un ser integrado, científico y espiritual a la vez, que fluye en las aguas de la sabiduría, con un manejo adecuado de sus emociones y con un ánimo profundo de servicio. Es consciente de la realidad mayor en la que vive, ha integrado dentro de si las leyes espirituales de todos los tiempos como la ley del mentalismo, la ley de la vibración, la ley de la atracción y se guía a sí mismo al acceder con facilidad a su propio corazón, punto de encuentro entre lo trascendente y lo inmanente. El ser humano de Acuario es un ser humano-divino, intuitivo, sabio y amoroso. Esta era se caracteriza por una progresiva integración de la ciencia con la espiritualidad. Las religiones tenderán a unificarse hacia una única cultura espiritual. El desarrollo científico tenderá a la sutilización, esto es, a integrar dentro de sí de conceptos elevados como Dios, Conciencia...devolviendo a la vida el sentido de sacralidad y de respeto profundo. Es una era de Universalidad.
"El que quiera ser grande entre ustedes, sea servidor de los demás; el que quiera ser el primero, hágase servidor de todos, igual que yo. No he venido a que me sirvan, sino para servir"
(Mateo, 10:16).
Los nuevos paradigmas del tercer milenio están ya disponibles para que la humanidad se rinda a su evidencia y permita que se abra una nueva posibilidad creativa para todo el planeta. La intención de nuestra Escuela es la de facilitar experiencias de integración en los nuevos paradigmas utilizando fundamentalmente nuestra propia presencia y nuestro propio sentir. Compartimos lo que somos, compartimos nuestro camino e invitamos a los demás a transitar el suyo porque el lugar a donde vamos es único para todos nosotros. Realmente el camino hacia este saber es UNO. Lo único que cambia es la manera que tenga cada uno de llegar a él. Unos llegarán bailando, otros llorando, otros de espalda...pero el lugar, la meta, el hogar es el mismo para cada uno de nosotros.
Ahí nos encontraremos o como decía el poeta místico sufí Rumi:
“Ahí afuera, mas allá de ideas de bien o mal, hay un lugar
Nos vemos ahí.
Cuando el alma yace sobre la yerba
El mundo está demasiado lleno para hablar de él
Las ideas, el lenguaje, incluso la frase 'cada uno'
No tienen sentido.”
"La intuición es un don sagrado
y la razón su fiel sirviente.
Hemos creado una sociedad que
honra al sirviente y ha olvidado
el don." Albert Eintein
